La República Dominicana debe apostar por una política de desarrollo compatible con la protección del entorno natural. El crecimiento debe ser eficiente, responsable y respetuoso con la biodiversidad, los recursos hídricos y la resiliencia frente al cambio climático.
- Protección y restauración de cuencas, bosques, costas y ecosistemas frágiles.
- Gestión responsable del riesgo climático, inundaciones, sequías y erosión.
- Eficiencia en energía, agua y residuos para sostener desarrollo con menor impacto.
- Mayor conciencia pública y participación comunitaria en la protección ambiental.
Protección del patrimonio natural
La política ambiental debe reforzar la protección de cuencas, ecosistemas estratégicos y áreas de valor ambiental. La conservación de la naturaleza es inseparable de la salud pública, la seguridad hídrica y la productividad del campo.
Resiliencia climática
Se impulsará una planificación territorial que tome en cuenta inundaciones, tormentas, sequías y otros riesgos. La inversión en ecosistemas, drenajes y prevención será esencial para proteger a comunidades, infraestructura y producción agrícola.
Ciudadanía y desarrollo
La transición hacia un desarrollo más sostenible exige educación ambiental, regulación clara y participación ciudadana. La clave es que el crecimiento económico no ocurra a costa de la calidad de vida ni del futuro de las próximas generaciones.